PROBLEMAS ARTICULARES

 

LUXACIONES, SUBLUXACIONES

Cuando en una articulación, ya sea de forma traumática o por laxitud, fallan los mecanismos de contención (ligamentos, cápsula articular, tendones, propiocepción,…) se salen de su rango fisiológico de movimiento los elementos óseos. En las subluxaciones ambas superficies articulares dejan de estar alineadas y se produce una dislocación parcial de la articulación; en las luxaciones la dislocación es completa. Es obvio que estas lesiones van siempre acompañadas de lesión ligamentosa, capsular y/o cartilaginosa. Primeramente el tratamiento será reductor y de contención, que bien puede hacerse con un vendaje funcional, para posteriormente continuar con técnicas dirigidas a la cicatrización, recuperación y readaptación de los tejidos lesionados. La articulación del hombro (luxación gleno-humeral y luxación acromio-clavicular) es donde con más frecuencia encontramos este tipo de lesión.

Luxación acromio-clavicular

Vendaje específico para una luxación acromio-clavicular

 

ESGUINCE DE LIGAMENTOS

Aunque un esguince es la torcedura o distensión violenta de una articulación sin luxación, normalmente se habla de esguinces en los ligamentos. La función de los ligamentos es limitar el rango de movimiento de las articulaciones dentro de los parámetros fisiológicos normales. Si se estiran más allá de su capacidad es cuando se produce el "esguince" (desde el sobreestiramiento- grado I-, a la rotura completa del ligamento- grado III). Según la localización y la gravedad: los ligamentos de tipo "cinta", como el lateral externo de tobillo o el lateral interno de rodilla, que no se hayan roto completamente (grado II) se puede inmovilizar con un vendaje funcional, continuar caminando, aunque con descarga parcial, y realizar un tratamiento precoz de fisioterapia que permite la iniciación temprana de la actividad física. Si, por ejemplo, nos encontramos con unos ligamentos de tipo "cordón", como los cruzados de las rodillas, que se han roto la totalidad de sus fibras, el tratamiento deberá ser primeramente quirúrgico, para posteriormente hacer un tratamiento de recuperación funcional fisioterapéutico.

 

ARTRITIS

Es un proceso inflamatorio en el seno de una articulación, y puede estar causada por un traumatismo, por una infección, por una enfermedad sistémica o metabólica, etc. Se caracteriza por dolor, calor, enrojecimiento y tumefacción. La artritis es aguda e inflamatoria a diferencia de la artrosis que es crónica y degenerativa.

 

ARTROSIS

Lesión crónica por desgaste del cartílago intraarticular, de naturaleza no inflamatoria (aunque pueda tener fases de reagudización inflamatoria). Es el envejecimiento de las articulaciones por exceso de trabajo y mala calidad en la ejecución del mismo, y aunque el cartílago es un tejido de escasa recuperación, el tratamiento de fisioterapia va encaminado a aliviar y equilibrar las cargas, buscando la decoaptación articular, mejorar la movilidad tanto en calidad como en calidad y en definitiva paliar las molestias generadas.

 

Artrosis Cervical

 

Artrosis de rodilla

 

BURSITIS

Las bolsas son pequeños sacos llenos de liquido cuya función es reducir la fricción y distribuir las tensiones bien entre un hueso y un tendón, bien entre dos tendones, o bien entre un hueso o tendón y la piel que recubre esa zona. Existen bolsas permanentes en torno a muchas articulaciones que son dolorosas únicamente cuando se inflama el liquido sinovial de su interior, y otras que son adquiridas que aparecen en áreas sometidas a tensión, fricción o presión repetidas, como por ejemplo, sobre los salientes óseos. Como medida fisioterapeutica de elección predomina el calor profundo con diatermia (ultrasonidos, onda corta, microondas,…)

 

SACROILEITIS

Es una inflamación con dolor de las articulaciones sacroiliacas. Son dos articulaciones de muy poca movilidad pero de mucha importancia en el soporte del peso del cuerpo, ya que es donde este se reparte entre las dos piernas y es una zona donde podemos encontrar tensiones opuestas. Es una posible causa de lumbalgia. Lo habitual es encontrar la articulación dolorosa con una gran movilidad y la otra bloqueada, por ello el tratamiento sería antinflamatorio en la primera y de liberación articular en la segunda.

 

 

Articulaciones sacroiliacas: unión entre el hueso sacro y los iliacos

 

LESIONES DE MENISCOS Y PARAMENISCITIS

Los meniscos son unas piezas fibrocartilaginosas que encontramos en algunas articulaciones, como por ejemplo en las rodillas entre el fémur y la tibia. Estos dos meniscos, con forma de semiluna, estabilizan la articulación en toda su amplitud de movimiento; también absorben el choque del peso del cuerpo entre los dos huesos, aumentando el area de contacto; e intervienen en la lubricación de la rodilla.
Las lesiones meniscales están producidas con frecuencia por un mecanismo de torsión de la rodilla cuando está en carga y el pie queda fijado en el suelo. Igualmente se producen como resultado de hiperextensión o hiperflexión de rodilla. Muchas veces, se acompañan de lesiones ligamentosas: el menisco interno está insertado al ligamento lateral interno de la rodilla. La lesión del menisco interno es cinco veces más frecuente que el menisco externo, en parte porque los bloqueos suelen encontrarse en el compartimento externo y es el menisco interno el que se ve sometido a mayores tensiones para compensar ese déficit de movilidad.
Cuando la lesión es traumática y se produce un "desgarro" en el menisco, la solución es quirúrgica, y en este caso la fisioterapia tiene una gran labor recuperadora en el postoperatorio, e incluso preparatoria en el preoperatorio. Pero cuando es por microtraumatismos repetidos y todavía no existe una lesión estructural del menisco, sino más bien una situación inflamatoria de la articulación y de las zonas relacionadas con el menisco (parameniscitis), el tratamiento de fisioterapia tiene como objetivo el desbloqueo y la decoaptación articular, así como de movilización para reequilibrar las tensiones sobre la rodilla, además de terapia física antinflamatoria.

 

PERIARTRITIS ESCAPULO-HUMERAL
(HOMBRO CONGELADO)

Es un proceso lesional que aparece en el complejo articular del hombro y en particular en la articulación glenohumeral, cuya cápsula se inflama y se retrae teniendo como principal culpable al músculo subescapular (su inserción distal se encuentra fuertemente soldada a la cápsula) y también en parte la cabeza larga del biceps. La elevación del brazo, así como las rotaciones del hombro se limitan o se hacen imposibles, y existe un compromiso en el espacio subacromial, lo que genera a menudo una bursitis subacromial y otras complicaciones tendinosas. Es frecuente que aparezca esta lesión tras periodos prolongados de inmovilización por fracturas. El tratamiento estará dirigido a movilizar la articulación y a estirar la cápsula, y sobre todo a su gran "retractor", que es el músculo subescapular. Las medidas analgésicas, tales como crioterapia (hielo) o las corrientes Tens, son muy útiles para romper el círculo vicioso de dolor-contractura.


CONDROPATIA ROTULIANA (CONDROMALACEA)

Es la lesión de la superficie articular de la rótula y que se asocia a dolor al bajar pendientes y al agacharse, y en general todas las actividades que generen hiperpresión de la rótula contra el femur. Es más frecuente en individuos con cierta fragilidad constitucional del cartilago articular, jóvenes (10 a 25 años) y más en mujeres, pero sobre todo cuando existe una escasa tonicidad del músculo vasto interno del cuadriceps lo que provoca un desvio de la rótula hacia el exterior y favorece la hiperpresión externa. Además, es habitual observar en estas personas una morfologia de las rodillas en valgo, rotación interna de tibia, pronación de los pies, rótula alta y otros signos de retracción de la cadena muscular anterior.
El cartílago tiene una lenta capacidad de recuperación, y habrá que enfocar el tratamiento reeducador hacia una realineación de la rótula, potenciando el vasto interno del cuádriceps y estirando la musculatura del compartimento externo, así como la cadena anterior ("postura de rana"). En las fases de reagudización, además de reposo relativo, se aconseja terapia analgésica y antinflamatoria. Los vendajes funcionales y las medidas de contención en muchas ocasiones resultan beneficiosos.
(ver "escritos y publicaciones")

 

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